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La
Castañeda
Por: Guadalupe Ríos |
| Para citar este artículo: Ríos, Guadalupe, 2003, "La Castañeda". Disponible en el ARCHIVO de Tiempo y Escritura en http://www.azc.uam.mx/publicaciones/tye/lacastañedarios.htm |
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El Manicomio General de La Castañeda fue instituido en el año de 1910 con la doble función de hospital y asilo para la atención psiquiátrica de enfermos mentales de ambos sexos, de cualquier edad, nacionalidad y religión. Un objetivo secundario fue proporcionar enseñanza médica mediante la participación de las clínicas de psiquiatría en sus pabellones.
Las autoridades definieron la locura como una enfermedad que distorsionaba el funcionamiento de la mente, quienes la padecían manifestaban incoherencia en el lenguaje y desequilibrio humoral expresado en los desórdenes físicos del cuerpo. Un caso es el de Sara Santos detenida en la calle de Mesones, en 1910: Mujer de 18 años de edad, mexicana, detenida por vestir de rojo y medias acanaladas negras, blusa de satín blanco, desgarrado por el frente, dando un espectáculo inmoral pues se asomaban los pechos. (AHSS Manicomio General Expedientes Clínicos, 1910:58-59) Para distinguir la locura las autoridades se distinguieron del funcionamiento mental y la forma de expresarse de las pacientes, que resultaron ser de suma importancia para a las autoridades porque si algo caracterizó a todos los pacientes fue la ausencia de razón (Sacristán,1992:99-102). Los médicos en su intento de discernir la locura, observaban, ya no la mente de la acusada, sino su aspecto externo, como ocurrió en el caso de Serafina de la Peña, prostituta de 25 años de edad, acusada de escupir a dos agentes en la cara en el año de 1919, quien murió de infección intestinal. La paciente presentaba los siguientes síntomas: ojos caídos, el color de pálido, falta de apetito y del dormir, carácter violento y asocial; el diagnóstico, locura. (AHSS, Ibidem., 51) Los encargados de la salud mental tenían, en principio, la intención de ayudar a aquella mujeres que necesitaran comprensión, apoyo, y quizás, asesoramiento. Esta actitud, válida y humana aunque paternalista, encontró escollos con demasiada frecuencia. Con frecuencia nos damos cuenta de que a lo que podía hacerse a favor de una paciente se oponía un poderoso sistema, el cual generaba precisamente los problemas que trataba de solucionar (un sistema que engendraba enfermos mentales de la misma manera en que los prisioneros engendraban la delincuencia y el crimen.) Hay hechos que no pueden ser ignorados: el estigma y la discriminación que pesaban sobre las que hubieran sido catalogadas como prostitutas y además como enfermas mentales, la debilidad provocada por los fármacos que se administraban, la falta de apoyo de la sociedad, el poco deseo de buscar ayuda profesional, la controversia constante a propósito de la efectividad del personal médico y administrativo, la negación de los derechos y de los pacientes contribuyeron a empeorar la salud de las pacientes Debido a las pésimas condiciones en que se encontraban las internas en La Castañeda, el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz decidió, en 1967, inaugurar granjas-hospitales ubicadas en las afueras de la ciudad, a donde fueron trasladados los 5 000 habitantes del antiguo manicomio. Bibliografía
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